La Gran Vía no sólo es una arteria principal de la ciudad de Madrid, sino también un verdadero termómetro de su vida comercial y de su nivel de ocio.
Esta famosa calle y sus alrededores están repletos de bares, tascas y tabernas donde se puede tapear a precios ecnómicos y prácticamente llegara casa comido con un par de pinchos y consumiciones.
Una urbe tan cosmopolita como Madrid se nutre de la diversidad de sus habitantes, de múltiples culturas y saberes, de diferentes lenguas, razas y aportaciones. También en el apartado de la gastronomía la capital de España ha hecho suyas algunas recetas importadas, aunque tradicionalmente Madrid siempre ha presumido de tener platos típicos.
Los platos más típicos de Madrid son, sin lugar a dudas, el cocido madrileño y los callos a la madrileña.
Dicen los andaluces que el verdadero arte se encuentra en el sur. Puede ser. Y desde luego el flamenco nació en Andalucía en el siglo XVIII. El flamenco, declarado recientemente Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los símbolos de la cultura, de la garra, del genio y del arte español. Por ese motivo miles de turistas que llegan cada año a la capital de España buscan espectáculos o tablaos de flamenco donde poder admirar en vivo y en directo este bello arte. El flamenco en Madrid es una tradición.
En noviembre de 2010 la UNESCO declaraba por fin al flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un hecho que lo ha convertido en una leyenda, conformada por tres raíces: el cante, el toque y el baile.