Si buscamos uno de los monumentos más emblemáticos y significativos de Madrid, una verdadera insignia para la ciudad, tenemos que girar nuestros ojos hacia la Puerta de Alcalá.
En sus orígenes, la Puerta de Alcalá marcaba el límite de la ciudad por el este y servía para entrar o salir de la urbe, siendo lugar de paso de una Cañada Real, utilizada por los rebaños trashumantes de ovejas.