La Gran Vía, principal arteria de Madrid, ha sido protagonista clave en multitud de películas del séptimo arte, en las que ha quedado patente su glamour y también su condición cosmopolita.
Entre los filmes donde ha ocupado muchos minutos de metraje destaca Abre los ojos, de Alejandro Amenábar, rodada en 1997, en la que un Eduardo Noriega desorientado la recorría de principio a fin, totalmente vacía, sin tráfico ni viandantes.